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jueves, 27 de septiembre de 2018

CONMEMORAMOS QUE EL 1 DE OCTUBRE DE 1931 SE APRUEBA EN LAS CORTES EL VOTO FEMENINO EN ESPAÑA, DEFENDIDO POR CLARA CAMPOAMOR




La lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer aparece en España en el último cuarto del siglo XIX gracias a la labor pionera de mujeres como Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán y Rosalía de Castro, que se esforzaron en defender cambios jurídicos y educativos.
En los inicios del siglo XX asistimos a la aparición de las primeras organizaciones femeninas, que aunque no pueden ser integradas claramente en el sufragismo europeo y norteamericano, sí demandaban un mayor protagonismo para la mujer en la sociedad, así como una serie de reivindicaciones laborales y educativas.
En el año 1931 se proclama en España la II República, que comenzó reconociendo el derecho de las mujeres a ser elegidas para ocupar un escaño en el Congreso, pero no la capacidad de votar. En las primeras Cortes republicanos destacaron dos mujeres capitales en la Historia Contemporánea de España: Clara Campoamor por el Partido Radical, y VictoriaKent por el Partido Radical Socialista. Más tarde se incorporaría MargaritaNelken por el PSOE. Se plantean muy firmemente luchar por los derechos de la mujer. Clara Campoamor sabe que eso pasa por una primera y gran conquista: el voto femenino. A partir de este momento, su lucha no es nada fácil. Muy pronto encuentra su primer obstáculo: sus propios compañeros de partido, republicanos, de izquierdas, temen que las mujeres voten influenciadas por la iglesia y, por ello, a la derecha, así que le dan la espalda. Ese argumento se generaliza y hace que Clara Campoamor se vaya quedando sola en el parlamento en su defensa del sufragio universal. Después de una lucha constante, y después de múltiples traiciones, el 1 de octubre de 1931, Campoamor consigue su objetivo: el voto para la mujer, que quedó recogido en el artículo 36 de la Constitución, además del reconocimiento formal de la igualdad entre hombres y mujeres.

lunes, 20 de noviembre de 2017

LAS CIEN NOCHES DE HERO




Las cien noches de Hero, que Isabel Greenberg (Londres, 1988) publicó a los 25 años, le valió dos nominaciones a los premios Eisner,  la calificación de mejor libro del año en la categoría de Literatura del British Book Design y Productions en 2014, la traducción a siete idiomas y, lo que acaso sea más importante de todo ello, la posibilidad de vivir profesionalmente de la ilustración y derivados como la enseñanza.
La dibujante fue una buena lectora infantil, reforzada por las narraciones que ella y su hermana escuchaban de su madre. En esta historia Hero y Cherry son las protagonistas de un relato predestinado a acabar mal. Mientras tanto, ellas disfrutan del amor, la pasión y los buenos cuentos. Hero es una suerte de Scherezade, que retrasa noche a noche la ejecución de una apuesta malvada. Su relato conduce a otro relato, que a su vez conecta con otro como un racimo de cerezas.
“Me gustan los cuentos tradicionales, pero me he dado cuenta de que las mujeres siempre juegan en ellos papeles menores. Mi idea fue darle la vuelta y convertirlas en las protagonistas”, exponía la autora durante una entrevista en Madrid. “En las historias tradicionales, las mujeres se enamoran y tienen que ser rescatadas. Yo quería darle un nuevo acercamiento, con mujeres que saben valerse por sí mismas, y al mismo tiempo tratar temas muy humanos con los que puedes llegar a identificarte, como los celos, la amistad o la traición”, agregaba.

lunes, 7 de marzo de 2016

TE PRESENTAMOS A... GERTRUDIS LÓPEZ DE AVELLANEDA

Gertrudis López de Avellaneda fue una escritora nacida en Cuba en 1814. Adelantada a su tiempo, llevó una vida muy alejada de lo que era habitual para las mujeres de su época. Sin embargo, y precisamente por eso, por salirse de la norma, y aún con todos los éxitos que cosechó, tuvo que sufrir críticas y discriminación. 

Gertrudis emigró con su familia a España cuando tenía 22 años. Se establecieron en La Coruña, ciudad en la que escribió sus primeras seis composiciones poéticas. Mantuvo allí una relación amorosa, pero el noviazgo se rompió porque su novio no consideró oportuno que Gertrudis se dedicara a escribir poesías. Más tarde fue a vivir a Andalucía publicó versos en varios periódicos de Cádiz y Sevilla bajo el seudónimo de La Peregrina que le granjearon una gran reputación. A lo largo de su vida escribiría, aparte de poesía, obras de teatro, algunas de enorme éxito, como Alfonso Munio, y novelas de abierto feminismo y corte social. En 1845 obtuvo los dos primeros premios de un certamen poético organizado por el Liceo Artístico y Litertario de Madrid, momento a partir del cual la Avellaneda figuró entre los escritores de mayor renombre de su época, convirtiéndose en la mujer más importante de todo Madrid, después de Isabel II.
Fruto de una relación amorosa con un poeta, quedó embarazada y fue madre soltera, aunque su hija murió a los siete meses de edad, sin que su padre quisiera conocerla. Al año de morir su hija, se casó con el gobernador civil de Madrid, pero éste padecía una terrible enfermedad y murió al poco tiempo de la boda. Gertrudis, desesperada, se recluyó y compuso el Manual del cristianoque supuso el comienzo de una inclinación hacia la religión que se haría progresivamente más presente en su obra.

Movida por el éxito de sus producciones y acogida tanto por la crítica literaria como por el público en 1853, a raíz de la muerte de Juan Nicasio Gallego, su gran amigo y mentor, presentó su candidatura a la Real Academia Española pero el sillón fue ocupado por un hombre. Los misóginos académicos de entonces no permitieron que una mujer ocupara una silla reservada exclusivamente para ellos. No fue hasta 1979 que una mujer, Carmen Conde, pudo entrar a la RAE como académica.